En Dragon Age II, el destino se forja en una ciudad donde la tensión nunca deja de crecer. Entre conflictos, decisiones difíciles y fuerzas que amenazan con romper el equilibrio, una figura se alza desde la nada para cambiarlo todo. A lo largo de los años, cada elección deja huella en un entorno cada vez más inestable. Cuando todo está a punto de estallar, el futuro depende de quién tome el control.